De cómo ser mas navideño que el turrón de reno.

Ho, Ho, Ho! Feliz Navidad a todos y todas! O Bo Nadal! O Merry Christmas! O incluso Fröhliche Weihnachten!

Lo que os toque, básicamente. Yo, por esto de estar globalizado, le doy un poco a todo, pero respetando los principios relativistas: si estamos en un único continuo espacio-tiempo y siguiendo la Teoría de Cuerdas… que fue antes, el huevo o la gallina? Esto aplicado a la Navidad y suponiendo que esta es un cilindro sin rozamiento (cosa ingenierilmente supositorible), nos lleva a la conclusión de que para un mismo evento en un tiempo determinado no se puede estar en tres sitios distintos. Y menos con la famosa crisis económica esa de marras! Así que decidí celebrar estas entrañables fiestas de manera múltiple, pero no por ello menos entrañable.

Las Navidades-Nadal de verdad, la del turrón y marisco las celebre el último fin de semana de noviembre. Y no, no es pronto porque el Adviento empieza cuatro domingos antes del día de Navidad, que yo las cosas las hago documentándome, o que os creías? Así que un breve pero intenso fin de semana de cuatro días en la Compostela de mis amores y alrededores (que incluyen Ribadeo y Vigo, para que veáis la grandeza de tan bella ciudad)

De cómo desvestir a un santo para vestir a otro

Recurramos de nuevo al saber popular. En esta ocasión no se trata de moda (ya que la verdad, los estilistas de la Iglesia Católica dejan un tanto que desear…), ni mucho menos de guerra santa, donde cambiarse la chaqueta no era lo más habitual. Hablemos de ese viejo truco de arreglar un problema a costa de tener otro. Hablemos de mi vida. Qué digo hablemos… Hablo yo y vosotros atentitos, que al final puede que haya ronda de preguntas.

Para ser sinceros, problemas, problemas, pocos. Llamémosles situaciones comprometidas en mayor o menor grado. Por ejemplo, el trabajo. Sí, tengo, y sí, me viene gustando lo que hago. Eso sí, también estoy buscando otras cosas, que lo de las drogas, al menos en el mercado blanco, no da para vicios (curiosa paradoja). Y es que en esto del mercado laboral hay pocos santos y menos que ponerles. Sobre todo si se trabaja en pareja, que complica las cosas un poco. Sí, estamos buscando un trabajo en algo relacionado a las farmacéuticas y otro más hacia fundaciones y ONGs, y tras mucho pensar de momento lo tenemos acotado a dos países: este y ese. A ver que sale.

De como non por seres galego deixase de ser internacional

Hoxe é un dia caralludo, e non o digo pola foliada que tivemos na casa onte a noite, e todo o que sobrou. Nen por disfrutar dun dia en que se pode ser preguiceiro sen ter que darlle voltas a cabeciña por todo. Nen sequera polo de facerse mais maduro, mais sabio, mediante a tradicional recolleita de anos na colección particular. Hoxe é o Dia das Letras Galegas, asi que moitos parabéns a todas e cada unha delas. Especialmente a miña favorita, ti xa sabes quen es.

Moito se fala dos Galegos, que non se sabe nin se suben ou baixan, que non deixan as cousas claras dabondo. Que lle imos facer… O que si temos é unha boa cultura (agricultura maiormente, mais non é a única), e a nosas lenguas: o galego pra falar entre nos e a de cada un pra falar das marabillas da nosa terra. Eu xa levo tempo de emigrado (cousa tamen moi da nosa terriña), e inda que non esquezo a lingua mai, echeme mais doado trabucarme. Iso si, non vos hai ninguén que non saiba que son da Galicia, por onde queda iso, e que sí, somos parte da España esa mais nen temos sol, nen paella, nen touros, nen flamenco, nen tantas outras cousas. E que non precisamos delas, que temos o que temos, e ben que estamos. A xente coa que teño vivido xa coñece os praceres das zamburiñas, do queixo de tetilla, do licor café, do licor de herbas, da crema de orujo, do Alvariño. E dende onte, unha morea de xente de oito paises distintos, a nosa Estrella Galicia. Si, si, si! Atopei un sitio onde podo mercar o tan preciado néctar. Algunha bágoa que outra da emoción, e pouco lle faltou pra votar un aturuxo!

De cómo el saber popular no ocupa lugar – Edición del 2009

El refranero popular, ese modo de transmitir cultura de generación en generación. Aunque a veces no esta mal eso de que la letra con sangre entra, hay momentos en que interesa dejar las cosas claras y el chocolate espeso, por lo que es bueno recurrir a otros recursos que ayuden a entender las información. Y es que ya se sabe, gente joven leña verde todo es humo, y tras mucho prometer que escribiría a menudo, nada de nada. Es que eso de no dejes para mañana lo que puedes hacer pasado mañana… pues va a ser casi un año desde la ultima entrada! Más vale tarde que nunca, y como también más vale pedir que robar, pido disculpas y os robo un poco de tiempo para actualizar de lo que son mis andanzas.
No se puede estar en misa y repicar la campana, o adaptado a los modernos, no se puede estar haciendo el cateto por diversos países si estas metido en el “feisbuk”. Lo que viene siendo, en vez de escribir sobre mi vida, me dedico a disfrutarla. Será que me hago mayor (y por tanto mas sabio y canoso, y las articulaciones crujen incluso más que antes), pero los árboles no me molestan para ver el bosque. Siento perder un poco el contacto con mi gente, porque si quien tiene un amigo tiene un tesoro, yo siempre me considere muy rico. Pero cada vez me gusta menos pasar tiempo con el ordenador, el teléfono o incluso sacar fotos, y más estar viviendo el momento. Y así se aprovecha el tiempo y se esta preparado para cualquier sorpresa, que de donde menos se espera salta la liebre.

De cómo ser alternativo y Santas Pascuas

Antes de nada, felicitar a los premiados. Me refiero a todos los españoles que después de las últimas elecciones están como niños con Zapatitos nuevos. A pesar de estar expatriado y no poder haber ejercido mi derecho a voto, y lo que es peor, no poder comprar El Jueves, sigo la actualidad nacional. Bueno, no toda, que la prensa rosa es siempre lo mismo (me consta por cada vez que voy y combino momento cotilleo con momento siesta). Además, me está costando mucho enterarme del “corazón y famoseo” local que todos tienen nombre muy raros. Lo que tengo más fácil es seguir el fútbol, mayormente por trabajar en una fabrica donde el 95% de la gente es gento, que no genta.

También me enteré de que fue Semana Santa, y que es parte de la tradición viajar a un sitio chulo, preferentemente de otro país, generalmente a la playa o a esquiar. Debido a mi naturaleza indecisa, o no, y mi capacidad innata de no enterarme cuando tengo festivos, cuando quise organizar algo ya era tarde: fracase en mis planes de ir a Madrid, Santiago, Gales, Newcastle, Nottinghan o Cornwall, por diversos motivos logísticos. Así que “decidí” quedarme. Y ya puestos a quedarse, hacerlo por todo lo alto en plan alternativo.

De cómo la esperanza es lo ultimo que se pierde

Esperanza. Hermosa palabra formada a su vez por tan bellos vocablos como son espera y tardanza. Porque para que haya una espera ha de haber una razón, un yoquesé o un queseyó que nos mantiene en vilo, ansiosos. Y como se dice por ahí… Lo bueno se hace esperar. En otras palabras: tarda. Y cuanto más tarda, mas grande es la espera, y por consiguiente, la esperanza. De lo que concluyo que acabo de daros una gran dosis de esperanza. De nada.

Supongo que para alguna gente la esperanza no es lo último que se pierde (casos como la dignidad, la fe o incluso la virginidad están más que contratados), y yo no quiero haceros perder ni el tiempo ni la paciencia. No por el momento, al menos.

Tras esta breve introducción para limar asperezas, confesar la cruda realidad: la vida es para vivirla, con cuanta más intensidad, mejor. ¿Y eso a que nos lleva? A que tras gastar toda la energia posible en Living la vida Loca, lo que queda más que esperanza es pereza. Y de otra cosa a l mejor no, pero de eso abunda por aquí. Aunque las malas lenguas califican a la pereza como la madre de todos los vicios, a las madres hay que quererlas, respetarlas y honrarlas (por cierto, que sepais que ayer fue el Dia de la Madre Inglesa, felicidades a todas las Mothers!), asi que no seré yo el que hable mal de tan querida cualidad.

De cómo la vida es un lienzo que colorear:la paleta del cateto

“En el mapa del cielo el sol siempre es amarillo, y la lluvia o las nubes no pueden velar tanto brillo”. Esta canción, Acuarela, sigue maravillosamente explicando como puedes poner algo de color en tu lienzo, que es tu vida. He de reconocer que en la mía estoy pasando por un momento de esos de color y fantasía, así que aprovecharé la oportunidad para hablar de mi paleta de colores. No, no me refiero a la jipi de novia, que ella es mú lista y mú estudiada, sino a las materias primas que me permiten dar alguna pincelada (o brochazo, según que caso) en esa pedazo de obra que me “estoy” quedando.

Mi nueva vida laboral es de lo más colorida. Empezaremos con el azul. Los hombres tenemos el claro y el oscuro, y ya está, pero la visión femenina reconoce infinidad de tonalidades: celeste, marino, azulón, azafata… Definiremos este como azul farmacéutico, que es el color de mi uniforme temporal, ya que antes de mandarme a producción (donde iré de blanco estándar, ni claro ni oscuro) estoy trabajando en el taller para entender como funcionan las máquinas. Otro departamento de la empresa va de paisano con bata blanca, menos su jefe que aún debe estar flipando en colores cuando, a los dos días de trabajo, le dije que rechazaba la oferta de ir al Laboratorio, que me apetecía más lo de ser “productivo”. En cualquier caso, dicha maniobra de aproximación puso rojos de furia a los míos, por eso de que todos me quieren. Por último, mencionar el amarillo fosforito, color de los chalecos del uniforme de los buseros de Brighton, con los que comparto cantina para comer.

De como volver por la puerta grande

A estas alturas de la película ya os habréis dado cuenta de que, en general, así sin pararse mucho en los detalles, me molo a mí mismo. Y mucho. Podría dar muchas razones para ello, o simplemente ejemplos de la vida cotidiana de alguien tan estupendo como yo, pero hoy no lo voy a hacer.

No os voy a hablar de mi regreso a la Caburn (la residencia estudiantil de Lewes), con la grata sorpresa de conocer a mucha “gente” interesante, o la escapadita a la Spanish Night del mejor garito local (a pesar de haber puesto Parchis, Emilio Aragón, Locomia, los Inhumanos cantando eso de “camarero, camarero”  y un sinfín mas de grandes éxitos de ayer y hoy). Tampoco procede hablar de mi último entrenamiento de capoeira, llevado por el angoleiro más veterano del país y recientemente nombrado contramestre, o la roda que hicimos en un festival hipi en el que no tengo muy claro que celebrábamos. O tampoco la fusión de ambas, con noche de cervecitas y volteretas.

No lo voy a hacer por dos principales razones. La primera, que en media hora salgo de casa a coger un bus urbano, uno interurbano, un avión, un coche y llegar a mi otra casa (tan sólo doce horas después!), donde me esperan mi familia, mis amigos, mi novia y mi cuñada (siempre haciéndome esperar…). La segunda, porque estoy de vacaciones. Por primera vez en mucho tiempo estoy de verdad de vacaciones. Y eso que tengo dos o tres trabajos!!!

De cómo va eso de “corrido y sin señas”

Y otra vez lo mismo. Siempre pensando en lo único. Pues no, no me refiero a un síndrome post-coital, ni a una pauta de autocomplacencia, ni nada de eso. ¿Acaso no conoceis el juego de cartas por excelencia? El Mus: tan español como la tortilla de patatas, y con la misma infinidad de posibilidades.

Es un juego de apostar (con alternativas varias como el strip-mus o kinito-mus), por lo que a veces se gana y a veces se pierde. Como la vida misma, vamos. Se basa tanto en la suerte como en el coraje, la capacidad comunicativa, la inteligencia y la honestidad o su falta de ella. Otra vez, como la vida misma. Y aunque se puede jugar en individual, es muchísimo más divertido hacerlo en pareja. Vaya, también coincide en esto.

Al empezar a jugar, se hace lo de “corrido y sin señas”, que significa muy básicamente que el que tenga mejores cartas y narices, empieza a jugar y a apostar. Hay cuatro categorías, que son las siguientes:

-         A grandes: envidín, y del bueno. Grandes, grandes, los cambios en el trabajo, debido a una radical ley del gobierno que prohíbe fumar en cualquier recinto cerrado del país. Así que la cafetería no se parece en nada a la de antes, aunque seguimos manteniendo una cantidad de “cerdos”, que a fin de cuentas es de lo que se tratan las grandes. El cambio fue fumadores por niños: ganamos en calidad de aire pero perdemos en calidad acústica.

De cómo lo que no mata curte, o no, pero lo que sí es que mayormente cansa

Hoy no es un día como otro cualquiera. Y no lo digo por, en el momento de escribir esto a papel en espera de colgarlo “en breve”, es el día de mi santo: San Solete Tribulador. Me refiero más bien a que es el primer día de junio del que dispongo íntegramente de mi habitación, y parcialmente de algo de tiempo.

Con la aparición del Factor Vigués por estas tierras, digamos que ya de por sí mi amena vida, sufrió ciertos cambios: ocasionalmente me alimento mejor, siempre es un placer recuperar un poco de la capoeira de Mestre Ciro, y mi inglés está mejorando bastante. No lo digo por hablar con él, ya que hablamos también en castellano y principalmente en gallego. El progreso viene más bien de echarle un cable para encontrar un alojamiento y trabajo, ya que me paso el día al teléfono. Hasta hace poco intentaba evitar llamar por teléfono, pero ahora parezco Gila (llamando al enemigo!)

Así que tenéis que entender este “descanso” en el blog, pero entre otras muchas cosas, tengo un trabajo, estoy buscando otro para mi y otro para mi ex –roommate y un sitio digno para él (circunstancias de la vida y overbooking en mi habitación hacen que actualmente more en un albergue). Y como no, enseñarle ciertas costumbres locales con un poco de I+S (innovación y subdesarrollo de ese): fish and chips con Albariño sospechoso del super.