De cómo la vida es un lienzo que colorear:la paleta del cateto
“En el mapa del cielo el sol siempre es amarillo, y la lluvia o las nubes no pueden velar tanto brillo”. Esta canción, Acuarela, sigue maravillosamente explicando como puedes poner algo de color en tu lienzo, que es tu vida. He de reconocer que en la mía estoy pasando por un momento de esos de color y fantasía, así que aprovecharé la oportunidad para hablar de mi paleta de colores. No, no me refiero a la jipi de novia, que ella es mú lista y mú estudiada, sino a las materias primas que me permiten dar alguna pincelada (o brochazo, según que caso) en esa pedazo de obra que me “estoy” quedando.
Mi nueva vida laboral es de lo más colorida. Empezaremos con el azul. Los hombres tenemos el claro y el oscuro, y ya está, pero la visión femenina reconoce infinidad de tonalidades: celeste, marino, azulón, azafata… Definiremos este como azul farmacéutico, que es el color de mi uniforme temporal, ya que antes de mandarme a producción (donde iré de blanco estándar, ni claro ni oscuro) estoy trabajando en el taller para entender como funcionan las máquinas. Otro departamento de la empresa va de paisano con bata blanca, menos su jefe que aún debe estar flipando en colores cuando, a los dos días de trabajo, le dije que rechazaba la oferta de ir al Laboratorio, que me apetecía más lo de ser “productivo”. En cualquier caso, dicha maniobra de aproximación puso rojos de furia a los míos, por eso de que todos me quieren. Por último, mencionar el amarillo fosforito, color de los chalecos del uniforme de los buseros de Brighton, con los que comparto cantina para comer.
Ahora soy una persona normal, al menos en cuanto a jornada laboral se refiere. Esto conlleva a una vida de despiporre y esparcimiento los fines de semana. El de hace dos semanas no pudo empezar con más colores, ya que el sábado me fui bien agarradito de mi hamburguesa a la Gay Parade de Brighton, festival caracterizado por muchísimas banderas de arco iris (símbolo de la libertad gastronómica sexual: tanto dá carne como pescado). A media tarde ya cogimos el coche, víveres, un mapa de cómo llegar a donde Cristo perdió las chanclas y a montar un campamentillo. Verde que te quiero verde. De la Inglaterra más profunda, porque eso ni era el medio de la nada, era el extrarradio! Acampada con barbacoa en comunión con la naturaleza. Y el toque de color, dado por el Dj pinchando con todo encima del capó de un coche y siendo alumbrado por una lámpara de casa de lo más “cool”.
Velada tranquila sin llegar al morado, por lo que al día siguiente jornada dominguera bicolor total: negros nos pusimos en el coche para llegar a la playa con tanto tráfico, y una vez allí, el tradicional rojo gamba.. Incluso podría decir rojo guiri, porque para bien o para mal aquí soy guiri, y me puse gamba, gambón! Por cierto, me quedé a cuadros (que no es un color en sí mismo, más bien un estilo) con la playa a la que fuimos: menos de una hora de coche a Brighton, de arena (que no piedros) y el agua más caliente que vi en mi vida. Y la perfecta mezcla de azul celeste con azul agua marina se pudo apreciar cuando cabalgué sobre las olas en un momento surferil; como no, ello implicó alguna pincelada de blanco espumoso (que a parte del color, es el tipo de Albariño que puedes encontrar en England) en el proceso. Regreso temprano a casa con intención de clase de capoeira, que en un momento de dorada inspiración divina fue cancelada y pude recuperarme mínimamente para la semana.
En mi casa la vida es de color de rosa. Mis compis están encantadísimos con un souvenir que me traje de Spain, lo que fue un marrón a la hora de dejar cosas que quería traerme. Es la Wideoconsola Impulsión Integrada, la maquinita esa que tienes que mover el mando como si fuera un bate de béisbol, un palo de golf o lo que proceda en función del juego. Además me “traje” algo para mi sólo, mi hamburguesita del alma. En este punto se me ocurre algun chiste sobre mi pincel, pero sería una gran mancha negra sobre tan bella composición cromática, así que me limitaré a comentar el cambio de perspectiva que aporta a mi paleta: el glamour que permite que el amarillo huevón se convierta en gualda (eso que está entre las franjas rojas de nuestra/vuestra/suya/de alguien bandera), mucho más heráldico, solemne, noble. Ahora vienen unas semanas un tanto grises donde ella vuelve a la Parrillen, traducción un tanto libre del hogar de las hamburguesas germanas.
Ya en el más reciente fin de semana, un poquito de naranja. El sábado de viaje a Londres, con primera fase pateando por Camden Town (crema de la buena!) y luego al monumento a la Leididí, que consiste básicamente en un riachuelo en medio de un parque para lavarse los pies: muy ácidos estos ingleses con eso de que era la princesa del pueblo!. El domingo, capoeira. Aquí la naranja ya fue algo más amarga, por un pequeño problema de protocolo en medio de la roda, que se solucionó mayormente. El que crea que lo de las volteretillas es sólo para lilas, debería haber estado alli!
Que conste que no me olvido de la paleta de mi viaje a casa, con el Apostol, la familia, la Panda, las hamburguesas… lo definiré como blanco puro, de ese que al pasar por un prisma se obtiene un haz de colores. Un Playa Reuniones Indigestiones Siesta Mandinga Arte (PRISMA en toda regla) tal que espero dedicarle un post en exclusiva.
Y colorín colorado…
Solete

Me alegro que al fin tus colores vayan a juego con tu vida!!!! jajaja.
Take care bro
En medio de una semi-borrachera (ya no estamos pa muchos trotes), creo que fue miguel, ese del par de metros, el que dijo que tenias una güeb propia, como la gente importante…
Aprovecho tambien pa recordarte tu epoca roja, mas bien vermella, en este su 10º aniversario, quien lo iba a decir….
Seguiremos en contacto
Jueer, pa que digan que de fontinhas no salio nada importante, en UK nada menos…como los rolin.
Por cierto dime a donde y te envio una foto en baquinjan, de una visita un tanto “patetica”..
Cuidarsus.
Vaya, vaya, vaya… El hijo pródigo ha vuelto. ¡Y yo que pensaba que mi mamá es una tardona cuando tengo que esperar más de 2 minutos por mis guisantes…! Chico, ahora ya, después de ver lo tuyo, mi mamá es la más rápida.
(Ahora soy Olga) Puedo ser muy cruel después de leer lo de arriba ¡ja, ja, ja!, porque eso de jugar de esa manera con la esperanza de los demás, ¡no está bien! Y, además, se puede torcer por el lado que no te conviene; porque esperanza tener, teníamos… ante tanta tardanza…(no sé si me entiendes), pero ahora ya, nada, lo has estropeado… ¡veo que sigues exactamente como siempre!. En fin, pero lo peor no es eso, lo peor es que ¡NI UNA P… DISCULPA! ¡NI UN “MIL PERDONES”! ¡NI UN “MEA CULPA”!
Lo dicho, que sigues como siempre (no entro en calificativos, seguro que te haces cargo, que hay menores delante).
Ya te he dicho que podía ser cruel, y el que avisa no es traidor.
Besos, lentejo.
Por cierto, ¿recibiste las fotos que te mandé?