De como volver por la puerta grande
A estas alturas de la película ya os habréis dado cuenta de que, en general, así sin pararse mucho en los detalles, me molo a mí mismo. Y mucho. Podría dar muchas razones para ello, o simplemente ejemplos de la vida cotidiana de alguien tan estupendo como yo, pero hoy no lo voy a hacer.
No os voy a hablar de mi regreso a la Caburn (la residencia estudiantil de Lewes), con la grata sorpresa de conocer a mucha “gente” interesante, o la escapadita a la Spanish Night del mejor garito local (a pesar de haber puesto Parchis, Emilio Aragón, Locomia, los Inhumanos cantando eso de “camarero, camarero” y un sinfín mas de grandes éxitos de ayer y hoy). Tampoco procede hablar de mi último entrenamiento de capoeira, llevado por el angoleiro más veterano del país y recientemente nombrado contramestre, o la roda que hicimos en un festival hipi en el que no tengo muy claro que celebrábamos. O tampoco la fusión de ambas, con noche de cervecitas y volteretas.
No lo voy a hacer por dos principales razones. La primera, que en media hora salgo de casa a coger un bus urbano, uno interurbano, un avión, un coche y llegar a mi otra casa (tan sólo doce horas después!), donde me esperan mi familia, mis amigos, mi novia y mi cuñada (siempre haciéndome esperar…). La segunda, porque estoy de vacaciones. Por primera vez en mucho tiempo estoy de verdad de vacaciones. Y eso que tengo dos o tres trabajos!!!
A ver si me explico de manera concisa, por lo de la primera razón. Lo de instalador de parafernalia solar no es que sea muy de fiar, pero estaba ahí. Aparte, ya sabéis que a mi eso del café me sabía a poco, así que lo dejé para dedicarme a substancias más fuertes. Este fin de semana fue mi último dedicado al noble arte cafeteril, y ahora estoy de vacaciones hasta dentro de una semana. Eso sí, después tengo que volver porque se me acaba el contrato ese (en realidad lo dejo) para empezar a hacer algo con más futuro, sobre todo en el mercado negro: hacer drogas. En agosto empiezo a trabajar en una fábrica de medicamentos, fusionando así perfectamente toda mi formación: la producción industrial, la química analítica y la farmacia pasiva.
Y nada más, el que quiera más información que espere, o que me llame aprovechando que estaré por ese bello país (a pesar de la restauración de la censura, aplicada a mi queridísimo El Jueves)
Os dejo, que me voy a veros. Hasta ahora.
Solete

A pesar de la carrera mereció la pena, muy bien.