Y otra vez lo mismo. Siempre pensando en lo único. Pues no, no me refiero a un síndrome post-coital, ni a una pauta de autocomplacencia, ni nada de eso. ¿Acaso no conoceis el juego de cartas por excelencia? El Mus: tan español como la tortilla de patatas, y con la misma infinidad de posibilidades.

Es un juego de apostar (con alternativas varias como el strip-mus o kinito-mus), por lo que a veces se gana y a veces se pierde. Como la vida misma, vamos. Se basa tanto en la suerte como en el coraje, la capacidad comunicativa, la inteligencia y la honestidad o su falta de ella. Otra vez, como la vida misma. Y aunque se puede jugar en individual, es muchísimo más divertido hacerlo en pareja. Vaya, también coincide en esto.

Al empezar a jugar, se hace lo de “corrido y sin señas”, que significa muy básicamente que el que tenga mejores cartas y narices, empieza a jugar y a apostar. Hay cuatro categorías, que son las siguientes:

-         A grandes: envidín, y del bueno. Grandes, grandes, los cambios en el trabajo, debido a una radical ley del gobierno que prohíbe fumar en cualquier recinto cerrado del país. Así que la cafetería no se parece en nada a la de antes, aunque seguimos manteniendo una cantidad de “cerdos”, que a fin de cuentas es de lo que se tratan las grandes. El cambio fue fumadores por niños: ganamos en calidad de aire pero perdemos en calidad acústica.

-         A chicas: paso, obviamente. Bueno, no paso de todas, que aunque viva en Brighton y tal, eso de “entender” no se contagia. Paso de todas menos de una (sin olvidar que estar a dieta no impide mirar el menú, jeje).  Y menuda una! Como ejemplo de lo bien que me trata, decir que me va a ir a recibir a mi llegada a Santiago (hecho especialmente meritorio por ser ella alemana y la relación inglesa)

-         Pares. Tengo. Tengo un “buen par”, y por él que me quedo en Brighton y cambio pronto de trabajo. De entrada, voy a trabajar de vez en cuando como instalador para una empresa de energía solar (curiosamente con dueño alemán). No es que sea algo muy industrioingenieril, pero es divertido y tengo que usar la cabeza. La cabeza y el resto del cuerpo, que la semana pasada ya estuve en plan Spiderman subido a un tejado colocando unos paneles solares (el solete es el futuro!). El problema es que la compañía es pequeña y no tiene mucho trabajo ahora, así que para aumentar mis posibilidades de encontrar algo, ya estoy oficialmente colegiado en el IchemE, el Colegio de I. Química, pudiendo ser la I. de Ingeniería o de Industria (para poder seguir aferrándome a mi ilógica pero ya ancestral negación ingenieril)

-         Juego. No tengo, ya que ello implicaría tener más de 31 y a mi aún me quedan unos años. Pero al punto sí que voy. Porque para punto el que me dio el fin de semana: me pasé una noche casi en vela absolutamente paranoico por culpa de un mosquito que creía que me estaba picando todo el tiempo. Y eso sin estar bajo la influencia de nada! Pues al día siguiente me levante con un ojo hinchado, el otro a medias, y picores y granos por diversas partes del cuerpo. ¿Reacción alérgica? ¿Efectos del estrés al que, creáis o no, estoy sometido? ¿Un más que efectivo ataque mosquitudinario? Ni idea, pero pica. Y menos mal que el ojo más afectado es el de las diotrías, que si no no iba a ver ninguna seña (aunque no se hacen en esta parte, es muy útil más adelante)

Y poco más se puede hacer de manera unilateral, ya que no voy a subir mis propios envites o echarme un órdago, ya que sé de entrada lo que tengo y pierde la gracia. Lo último que queda sería contar las piedras, pero como aquí no hay os contaré un secreto, que es la piedra sobre la que se basa este post: ¿por qué hablar de mus pudiendo hablar de otros juegos como el Catan, Mythos, El Riesgo o incluso el Trompicallo? Gracias a la Real. No, no la Academia de la Lengua, sino a  una bella jugada de mus. Empezé a escribir esto el 7 del 7 del 7, que sumado a que de aquellas me consideraba un rey barbado (hoy me siento más como un republicano afeitado…), tenia una de las jugadas más deseadas, y menos conseguidas. Se trata de conseguirla, no sólo por su atractivo y su poderío, sino también por el poder contarle a tus amigo que fue tuya. Puede ser que como otras “cosas” de la vida misma. Así que aquí dejamos la clase de mus aplicada a la vida y/o/u viceversa. A disfrutar de ambas.

Solete